Laguna de Metztitlán, el reflejo de la crisis medioambiental

Los pueblos de Metztitlán se enfrentan ante la dificulta e incertidumbre de la sequía

Por Daniela Herrera, México.

Perdida entre cerros, de cuyos poros salen cactus, rocas y buitres, está la laguna de Metztitlán. Un lugar en los confines del estado de Hidalgo, México, que, por la creciente crisis medioambiental, ha perdido su esplendor. Lo que antes era un valle de 581 hectáreas cubierto de agua, es ahora un suelo agrietado y seco. 

El GPS ahora indica que estoy dentro de la laguna, la flecha del navegador flota sobre el agua, pero solo veo frente a mí kilómetros de tierra árida trabajada por agricultores y ganaderos. Al centro de la laguna está un islote, Hualula, lugar de residencia de los pescadores. La posibilidad de llamarlos de esta manera es ahora un recuerdo. Siguen vendiendo pescado, pero este lo compran a los tampiqueños por $80 pesos el kilo, al doble de lo que ellos lo vendían. 

René, el presidente de pescadores de Hualula y su esposa Victoria están sentados en unas rocas a la orilla de lo que antes era la laguna. Junto a ellos su lancha, la cual lleva el nombre de “La mojarrita”; no tiene motor, lo han guardado porque ya no lo necesitan. Ella, quien también era pescadora, cuenta mientras ve a su marido cabizbajo al tener que escuchar de nuevo la historia: “La lluvia nos abandonó, dejándonos con toneladas de pescado muerto, una plaga de grillos y sin ingresos”. 

La nueva agricultura en Metztitlán 

Al inicio de la sequía, los pobladores que rodean la laguna se dividieron las tierras. “Aquí se puede cosechar ejote, maíz, papa y chile”, dice René contando los cultivos con los dedos de la mano. El problema es que existe la posibilidad que en cualquier momento las lluvias regresen e inunden el cultivo, perdiendo así una inversión de $15,000. Por ello las personas prefieren trabajar para los grandes agricultores y así no aventurarse a perder su dinero.

A lado de nosotros pasa un niño de alrededor 16 años; Victoria lo señala y lo usa como ejemplo de las personas que ante la crisis han optado por ser jornaleros. Todos los días, a las 8:00 de la mañana pasa una camioneta en busca de mano de obra que esté dispuesta a cosechar durante ocho horas. “Hay que estar buzo pa que toque”, dice Victoria riéndose. Los lugares son limitados, solo algunos logran recibir $180 al final de la jornada. De los cuales se les descontarán $40 pesos por el transporte. Qué ironía, uno termina pagando para trabajar.

Respuesta del gobierno        

Siguiendo un camino de terracería llega uno a la colina del islote. Las paredes están pintadas de una peculiar propaganda electoral, que pareciera que el partido se muestra en anonimato y lo que importa es el nombre del candidato. En la lateral, en una pared color pistacho, está la ventanilla de una abarrotera. Ismael bebe una cerveza con el dueño, mientras cuenta cómo los candidatos han estado presentes últimamente, “veras que cuando esto acabe desaparecerán como siempre”. En Hualula y otros poblados de Metztitlán, se le ha regalado a cada familia un gallo y tres gallinas para amortiguar la gran problemática.  

Asimismo, al inicio de la sequía, Noticieros Televisa hizo un reportaje sobre Metztitlán. Cuando este llegó a oídos del gobierno de Andrés Manel López Obrador, se les otorgó un subsidio de 7 mil pesos a los pescadores, prometiéndoles entregarlo cada 3 meses. Esta promesa se ha perdido junto con tantas. “Toma una foto de la laguna, a ver si nos vuelven a mandar el dinero”, dice con sarcasmo el hombre de la abarrotera.

En el pueblo aún hay esperanzas que las lluvias regresen al igual que los que se dedicaban a la pesca que han decidido migrar. Como lo es el caso de Uriel, dueño de un restaurante de mariscos: “Éramos 120 pescadores, muchos de ellos han migrado a la ciudad o más lejos, a California”, dice mientras se escucha una canción de Juan Gabriel haciéndole compañía a las mesas vacías. “Estamos tan jodidos que ya ni el narco nos pela”, cuando antes era común que les pidieran derecho de piso.

La laguna de Metztitlán no es la única que ha sufrido de sequía en los últimos años, también están los casos de las lagunas de Montebello, Metzabok, Nahá y Cuatro Ciénegas. Este problema no solo recae en la pérdida de las lagunas, sino que trae consigo la desaparición de flora y fauna en sus alrededores. De esta misma manera, afecta la economía y vida social de los pobladores que dependen de ellas. Metztitlán es un ejemplo más que desviste la mala relación que tenemos con nuestro entorno y el medio ambiente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s